Glosa-e

La factura electrónica,
en castellano.

Lo que dice tu factura, y lo que no se ha podido mirar. Suelta un fichero y te decimos qué pone, contra qué norma se ha comprobado y qué se ha quedado fuera.

Dónde corre
En tu ordenador
Contra qué
EN 16931 · RD 238/2026
Formatos
Facturae · UBL · CII · EDIFACT
Precio
Gratis, sin registro

Suelta ya tu factura

Se está preparando el validador; la tuya se valida en cuanto acabe. No se sube a ningún sitio.

Sobre una factura de muestra que ya viene con la página. Sin soltar nada.

Descargando el validador Son unos 15 MB la primera vez. Después se queda en el navegador y no vuelve a bajarse.

Qué mira

Tres comprobaciones, y se dice cuáles se han hecho.

Un «válida» a secas no significa nada si no dice contra qué. Cada informe termina diciendo qué se ha mirado y con qué, para que no haya que suponerlo.

1 La forma

Que el fichero cumpla su esquema XSD oficial: el de Facturae, el de UBL o el de CII. Es lo primero que rechaza un receptor.

2 El contenido

Los campos obligatorios de EN 16931, el cuadre de las cuentas, el desglose de IVA y las reglas españolas del RD 238/2026.

3 La firma

Que la firma sea íntegra, de quién dice ser, y que su certificado lleve a una autoridad de la lista de confianza del Estado.

Lo que no hace

  • No es de la AEAT Ni de FACe, ni de ningún organismo. No tiene relación con ellos.
  • No comprueba VeriFactu Eso es otra cosa: contrastar contra el registro de Hacienda si una factura consta. Aquí no se contrasta contra nada de fuera, porque no se sale a la red.
  • No dice «válida» a secas Dice qué comprobaciones ha pasado y cuáles no se han podido hacer.
  • No guarda ni envía tu fichero No hay a dónde: el validador corre dentro de tu navegador. Y no habla con nadie más — el intérprete, los esquemas y las anclas se sirven desde aquí, así que tu navegador no contacta con ningún otro dominio. Está medido.

Con qué

Las anclas de confianza vienen con la página.

Para comprobar de quién es una firma hacen falta los certificados de las autoridades en las que se confía. Aquí no los eliges tú: viajan dentro. Por eso se dice de qué lista salen, de cuándo son y cuándo les toca renovarse — y vuelve a decirse en cada informe.

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Preguntas frecuentes

Las que hace todo el que abre un informe por primera vez.

Están contestadas con lo que esta herramienta hace de verdad, que en varios casos es menos de lo que a uno le gustaría que hiciera.

¿Esto certifica que mi factura es válida?

No

Y no es una cautela legal: es lo que el producto es. Una glosa explica, no certifica. Lo que hace es comprobar cosas concretas y decirte cuáles ha comprobado y cuáles no, para que decidas tú. Ninguna herramienta privada puede darle validez a una factura; eso lo hace la ley y, si acaso, quien la recibe.

Por eso el informe termina siempre con una línea que dice qué se ha mirado. Es la parte más importante y la más fácil de saltarse.

¿Vale ante la Agencia Tributaria o ante FACe?

No

Glosa-e es una herramienta privada e independiente. No es un servicio oficial de ninguna administración y su resultado no acredita nada ante ellas. Que aquí salga sin errores no impide que un organismo rechace la factura por sus propios motivos, ni al revés.

Lo que sí es útil: las normas que comprueba —EN 16931 y el RD 238/2026— son públicas, y aquí se dice regla por regla cuál ha fallado, con su código. Eso se puede llevar a quien corresponda.

¿Mi factura se sube a algún servidor?

No

El validador entero corre dentro de tu navegador, en WebAssembly. Tu fichero se escribe en un disco virtual que vive en la memoria de tu pestaña y se va cuando la cierras. No hay ninguna petición al validar: ni de tu documento, ni de un resumen suyo, ni de nada.

Eso está medido y publicado en el aviso legal, con el número de peticiones y de dominios de terceros. Al arrancar la página sí se descargan ficheros —el intérprete, los esquemas, las anclas—, todos desde este mismo sitio y ninguno de un tercero.

¿Por qué dice «no se ha comprobado» en vez de decir si está bien?

Porque no lo sabe

Es la decisión de diseño más importante de esta herramienta. Cuando falta la prueba para contestar algo, lo dice en vez de pintar un tic verde. Un validador que calla lo que no ha mirado es más cómodo y bastante peor: te deja creyendo que se comprobó algo que nadie comprobó.

El caso típico es la revocación: saber si anularon un certificado exige una lista o una respuesta del emisor, y si el documento no la trae y no la tienes instalada, no hay forma de saberlo sin salir a preguntar. Aquí no se pregunta, y se explica por qué en la familia REVOCACION.

¿Qué diferencia hay entre error, aviso y nota?

Son tres, no dos

Error: algo incumple una norma y hay que arreglarlo. Aviso: algo no se ha podido comprobar, o se ha comprobado y depende de un dato del que no hay que fiarse del todo. Nota: no es una queja — dice qué se ha dado por bueno y con qué base.

La nota es la que más se ignora y la que sostiene el resto. «No consta anulado ningún certificado» no significa nada si no dice según qué lista y de qué día, y eso es lo que va en la nota.

¿Qué formatos acepta?

Los cuatro de la ley

Facturae (incluido .xsig firmado), UBL, CII y EDIFACT. Son los cuatro que el RD 238/2026 admite. Se detecta solo: no hay que decirle cuál es.

Si el fichero no es ninguno de los cuatro, lo dice y no lo valida — que es distinto de decir que está mal.

Mi factura está firmada. ¿Comprueba la firma?

Sí, y en tres pasos

Primero, que el documento no se haya tocado después de firmarlo y que la aritmética de la firma cuadre. Segundo, de quién es el certificado: se sigue su cadena hasta una autoridad de la lista de confianza del Estado. Y tercero, si lo anularon antes de firmar con él.

Los tres se dicen por separado, porque fallan por separado. Una firma puede cuadrar perfectamente y estar hecha con un certificado que su emisor anuló el mes anterior.

¿De dónde salen las autoridades en las que confía?

De la lista del Estado

De la lista de confianza del Estado español, la misma que publica el organismo competente. Vienen ya montadas con la página, y el informe declara de qué lista salen, de qué día es y con qué huella, porque quien lee el informe no las eligió.

Si esa lista se ha quedado vieja, el informe también lo dice: una lista antigua sigue creyendo a autoridades a las que el Estado ya les retiró la cualificación.

¿Cuánto cuesta y qué datos pedís?

Gratis, y ninguno

No hay registro, no hay cuenta, no hay publicidad y no se recogen datos. Tampoco hay cookies ni almacenamiento: está medido y publicado en el aviso legal.

Mientras no se ofrezca ningún servicio de pago, la ley no obliga a publicar la ficha de quien está detrás, y no está publicada. El día que se ofrezca algo de pago aparecerá — la página está hecha de forma que no se pueda hacer lo uno sin lo otro.

¿Por qué debería fiarme de lo que dice?

Lo justo

Lo justo, y por eso está el banco de pruebas: tu propio navegador corre las comprobaciones —las mismas que usa el validador— delante de ti, y si algo sale en rojo lo ves tú, no nosotros.

Y la parte incómoda: esta herramienta se equivoca como cualquier otra. Lo que promete no es acertar siempre, sino no afirmar más de lo que ha comprobado. Cuando algo no se ha mirado, lo dice.